21/11/11

El PP no ha ganado...

Con la calculadora en la mano, el Partido Popular no ha ganado estas elecciones. No estoy diciendo que no haya sido el partido más votado -que es evidente-, ni que el próximo gobierno vaya a carecer de legitimidad -186 diputados son la envidia de cualquier presidente-. Digo que, en lugar de ir a ganar, su estrategia ha consistido en aguardar la derrota del rival. El resultado es igual de válido, pero no es lo mismo.
Desde que se restauró la democracia en España, ha habido cuatro relevos en la Moncloa y los tres primeros llegaron avalados por espectaculares crecimientos en los números del aspirante a la corona.
Octubre de 1982: Felipe González arrebató 4,6 millones de papeletas a otras formaciones y pasó de 5,4 a 10,1 millones de apoyos. Marzo de 1996: con 4,4 millones de nuevos votantes, José María Aznar destrozó el techo de su partido y elevó los 5,2 millones que votaron PP en 1989 hasta los 9,7 millones de su primera mayoría. Marzo de 2004: José Luis Rodríguez Zapatero se hizo con la presidencia tras conseguir que le votaran 3,1 millones de electores de otros partidos (creció de 7,9 a 11 millones de votos).
Sin embargo, en noviembre de 2011, con todo el viento a favor y postulándose como la única salida a la crisis, Mariano Rajoy apenas si ha conseguido 550 mil nuevos votantes (tanto Izquierda Unida como UPyD han crecido bastante más), para convertir los 10,2 millones de sufragios de 2008 en los 10,8 millones del pasado domingo.
Con todo, hay que reconocer que la estrategia de campaña ha resultado impecable. El presidente electo ha renunciado a intercambiar votos por promesas imposibles de cumplir y se ha conformado con su colchón electoral, suficientemente mullido. Sabedor de que el rival se desangraba, se ha aplicado concienzudamente en un asedio constante aunque permeable (para consentir deserciones y fugas) y ha dado aliento a una guerrilla (los enemigos de mis enemigos son mis amigos) que ha contribuido a rendir las defensas por los cuatro costados. Rajoy se ha sentado a esperar al cortejo que portaba al cadáver de su enemigo y ha aprovechado el pasillo que abría para colarse hasta la cocina sin mancharse los pies de barro.
Y es que así no se las ponían ni a Fernando VII. En un insólito ejercicio de generosidad política, el PSOE ha repartido más de cuatro millones de votos a diestro y siniestro. Ha prestado cuatro años de gloria a un Cayo Lara que andaba con el dogal echado -a la espera del tiro de gracia- desde las últimas municipales, ha concedido voz y espacio a los jacobinos de Rosa Díez -cuando ni ellos se ponen de acuerdo en qué decir o en dónde situarse- y ha regalado el gobierno vasco -el que haya de venir- a los nacionalistas con piel de cordero. Eso sí: en febrero, congreso ordinario para renovar las fotos y ponerse a la cola, que cuatro años -u ocho o doce- es nada.
Dentro de unas semanas, Rajoy accederá al hemiciclo y se sentará en el primer sillón azul (empezando a contar por la derecha), y lo hará pensando que cuenta con diez millones de cheques en blanco -quien nada ha prometido, en nada puede defraudar- y con una herencia que disculpará cualquier dato negativo que pueda llegar -que llegará- y cualquier decisión impopular que se vea obligado a acometer -que acometerá-. Pero que no olvide que su estrategia tiene un lunar: el PP ha despreciado conscientemente los votos prestados y ha dado el vuelco apoyado exclusivamente en sus incondicionales.
A ver cómo convence ahora a los catorce millones de españoles que eligieron otra papeleta.

6 comentarios:

fus dijo...

Has hecho una evaluaciòn electoral perfecta y real, han ganado por la crisis globalizada, pero hay una realidad, el votante de derecha siempre es fiel a su color, los de izquierdas siempre son los mas crìticos con sus propio color y diversifican el voto hacia otros partidos de semejante color.La derecha aglutinan una horquilla que va desde el centro derecha hasta la derecha radical y ahora a esas corrientes tienen que darles espacio dentro del mismo partido, igual esa gestiòn no les sale bien.Son tiempos de reflexiòn para una izquierda social que a pesar de sus errores su ùnico pecado es haber tenido que bailar con la mas fea...la expeculaciòn.

un fuerte saludo

fus

Lucas León dijo...

Perfecto, José Luis. Es evidente que coincidimos. Creo que antes de marzo habrá gobierno de concentración o "técnico". Hau quien se encomienda a "la Magdalena" para que los coja confesados. Pues eso.

Un abrazo.

Luis Lópec dijo...

Totalmente de acuerdo. Saludos.

Alejandro dijo...

De acuerdo en todo salvo en lo del gobierno vasco. Patxi Lopez está ahí con un pacto que no se puede ver en ningún otro punto de España y porque en la santeriores elecciones no pudieron presentarse todas las candidaturas. Su gobierno ha carecido de legitimidad desde el primer día y los resultados en Euskadi con todas las opciones concurriendo muestra la cara política real, no la manipulada.

Los resultados del PSOE se los ha buscado sólo, principalmente por renunciar a los pocos principios socialistas que les quedaban. Su regeneración ha de ser ideológica más que de nombres.

Saludos

José Luis Arranz dijo...

A eso mismo me refería: la pantomima de la rendición de ETA perseguía captar votos para el candidato pacificador y no ha hecho otra cosa que mostrar la realidad política de Euskadi: que López va ser el primer y último presidente vasco no nacionalista.

Alejandro dijo...

Yo no creo que sea pantomima ni que hayan pensado en beneficiar al PSOE. Sino que es un proceso dentro de la izquierda abertzale. Aunque será el tiempo el que de la razón. Presidente no nacionalista vasco, pero sí nacionalista español.